Por Alejandra
Sarmiento B.
Resumen: En este artículo abordaremos
la temática del recurso psicológico que se usa al interior de un espacio de
consulta individual, desde una perspectiva psicoanalítica dirigida a niños,
niñas, adolescentes y sus familias participantes de la propuesta de
erradicación progresiva del trabajo infantil, de Fundación Telefónica. En el
texto se recurre a una experiencia específica en el trabajo individual con un
niño kichwa hablante, para abrir el cuestionamiento acerca del uso de recursos
psicológicos, que pueden plantearse desde el psicólogo o como veremos también,
desde el paciente. Este trabajo se basa en un contexto institucional de
Fundación Investigación Psicología y Comunidad (IPC), que realiza sus
actividades en dos cantones de la Provincia de Chimborazo, con dos centros de
atención psicológica que vienen funcionando desde el año 2011.
Palabras clave: Trabajo individual, Psicoanálisis, niños, recursos,
kichwa.
Abstract: This article will bord the issue of psychological resource that is used within a single query space, from a psychoanalytic
perspective to
children, adolescents and their families participating in the
proposed the progressive elimination of
child labor, of
Fundación Telefónica.
The text uses a specific experience in individual work with a child Kichwa speaker to open the question about the use of psychological resources,
which may arise
from the psychologist or as we see, from the patient too. This work is based on an institutional context of
Fundación Investigación,
Psicología y Comunidad (IPC), which is active in two districts of the province of Chimborazo, with two counseling
centers that have been operating since 2011.
Key Words: Individual work, Psychoanalysis, children, resources,
kichwa.
El presente escrito, es efecto de un trabajo
realizado en el marco de investigación dentro del campo institucional, por
parte de Fundación Investigación Psicología y comunidad (IPC) con su Proyecto
de Atención Psicológica Proniño de Fundación Telefónica, que desde el enfoque psicológico apoya a la erradicación progresiva del trabajo
infantil. Al estar presente en varias ciudades del Ecuador, Fundación IPC
realiza esta labor a través de convenios con instituciones u organizaciones
sociales, aliadas a Fundación Telefónica, las mismas que dirigen sus
actividades y objetivos a la prevención y erradicación del trabajo infantil.
El trabajo conjunto con la Institución aliada,
permite a IPC llegar a ciertas poblaciones vulnerables, para ofertar la
propuesta psicológica. La base metodológica tiene una orientación psicoanalítica
dirigida a la comunidad, la cual se constituye como una ética de trabajo que
apunta al respeto de lo particular y de cada realidad, ya que cada grupo humano
es distinto. Para ello se han creado varias propuestas de trabajo grupal e
individual. Esta última corresponde al encuentro entre el psicólogo y el
paciente en un espacio adecuado para esta finalidad. A continuación Expondremos
una experiencia de trabajo psicológico con un niño, como un intento de plantear
algunas interrogantes respecto al uso de los espacios de atención y los
recursos psicológicos.
La Provincia de Chimborazo, ubicada en la zona
central del pasillo interandino alberga la mayor cantidad de población indígena
de la República del Ecuador. Fundación IPC al estar presente en esta provincia,
ejecutando varias estrategias, se encuentra vinculado directa e indirectamente
con comunidades indígenas kichwa hablantes. Desde IPC se reconoce la particularidad
de cada grupo social con el que se trabaja en las diferentes ciudades donde
estamos. La metodología, que parte de una base teórica específica, permite
construir propuestas de trabajo con cada grupo, respetando así estas
diferencias. En el camino recorrido, llegamos a encontrarnos con algunas
comunidades indígenas y es indispensable, además de inevitable que frente a
esto nos preguntemos, ¿Cómo construir una forma de trabajo psicológico en el
espacio de atención individual, con una población de estas características?
Podemos decir que el espacio psicológico se fue
construyendo como un lugar diferente donde el psicólogo, desde su función de
escucha, apuntó a garantizar el respeto y confidencialidad para las personas
que allí se presentan. El espacio psicológico en el que se origina la
experiencia a relatar se encuentra en la ciudad de Riobamba, y el arreglo del
lugar se realizó, tanto con la institución aliada como con un equipo técnico de
psicólogos en formación de la Universidad Nacional de Chimborazo, quienes
pertenecían a la Escuela de Psicología Clínica. Con el equipo se habla acerca
de la estética del lugar, debatiendo la posibilidad de pintar un mural al
interior del espacio. Conjuntamente se buscan diferentes conceptos, llegando al
acuerdo de pintar algo propio de la provincia y se escoge un paisaje andino con
el “Taita Chimborazo”, nevado que representa a la figura del padre para la
cultura indígena, y que además resulta ser muy reconocido, debido a que la
mayoría de los ecuatorianos lo identifican como un representante de la
localidad.
Una vez culminado el mural, semanas después una de
las psicólogas, en el espacio de supervisión individual[1], menciona que recibió a un niño acompañado de su padre, remitido por uno de los
referentes de nuestra institución aliada. Se trata de Lenin, un niño de ocho
años de edad, que migra con su familia desde una comunidad indígena de la
provincia a la ciudad de Riobamba, debido a un problema de salud del padre. En
el primer encuentro existe confusión tanto en la psicóloga como en Lenin y su
padre, ya que no se evidencia claramente un motivo de consulta. La psicóloga
explica además que a medida que transcurre la sesión solo se escucha la voz de
José, el padre, mientras que Lenin guarda silencio. En un momento determinado,
Lenin, dice algo a su padre en kichwa; de allí la psicóloga pregunta ¿Lenin,
hablas español? El niño niega con la cabeza. ¿Cómo poder escuchar y hablar con
un niño que se manifiesta en otro idioma?
Esto nos lleva a
considerar inicialmente que respecto al trabajo psicológico cada caso es
único, y Lenin tal vez nos muestra que debemos considerar otros recursos para
él. De ahí podemos extraer una primera reflexión: cada paciente utiliza el
recurso a su manera, y el paciente puede plantear un nuevo recurso. Arminda
Aberastury en su texto Teoría y Técnicas del psicoanálisis de niños, menciona
que “El aspecto del consultorio debe ser por sí mismo la regla fundamental, sin
que se explique al niño lo que debe hacer” (1984, pp. 92). Podríamos pensar entonces,
que en ocasiones los recursos pueden estar a la vista del paciente, quien tiene
la libertad de hacer uso de ellos.
Por narración de la psicóloga, se conoce que Lenin
en tres sesiones consecutivas juega, pero no habla ni responde a las preguntas
que se le realizan en español; dice algunas palabras en Kichwa y se ríe,
situación que plantea la sugerencia del uso de un diccionario kichwa–español en
las sesiones, que ayude a la escucha e intercambio verbal con el niño.
Resulta cada vez más evidente que para Lenin es
preciso establecer pautas que posibiliten el trabajo psicológico, lo que nos
conduce a una nueva interrogante ¿Quién establece el recurso, el psicólogo o el
paciente? En este caso, en un principio el diccionario fue escogido por la
psicóloga, sin embargo veremos a continuación que los pacientes también
incorporan recursos. En el siguiente
encuentro, Lenin ingresa y observa fijamente el mural, “Cari” y “Warmi”, es lo
que dice, palabras kichwa que en español significan “hombre” y “mujer”, la psicóloga
pregunta, por qué menciona esas palabras, qué significan para él. Lenin
responde que “los muñequitos pintados” le recuerdan a su padre y madre, además
el dibujo es parecido al lugar donde vivía. Podemos ver aquí que el paciente
escoge al mural como su recurso y lo incorpora a su proceso, complementándolo
al uso del diccionario.
Dentro de los procesos psicológicos, la
particularidad que presenta cada paciente puede sorprendernos por lo que
plantean al irse apropiando del espacio. Lenin nos enseñó una perspectiva
distinta del recurso psicológico. Habiendo encontrado una respuesta a la
anterior interrogante, podemos ahora cuestionarnos lo siguiente, ¿Cómo generan
recursos el psicólogo y el paciente? Al ser el psicólogo el garante del espacio
y quien propone los recursos, el paciente puede
encontrar en estos un objeto que le permita llegar a la representación.
Esto nos lleva a reflexionar sobre las posibilidades que existen frecuentemente
en el trabajo con los pacientes.
Los significantes que se les da a los objetos
pueden ser determinantes en los procesos psicológicos. En este caso, Lenin al
percibir el interés de la psicóloga por escuchar lo que él decía, condujo a que
se logre establecer una transferencia que sostenga su proceso, lo que
posibilitó que logre hablar acerca de su propio malestar.
Mediante el trabajo realizado con los recursos
dentro del espacio psicológico, se pudo conocer, que Lenin tenía una relación
muy estrecha con ambos progenitores, en especial con la madre, con quien
compartía varios espacios, entre ellos el de dormir juntos. Ha medida que
transcurrió el proceso, en la décima sesión, el paciente menciona que “ahora
quiere una cama para él solo”. Al parecer, Lenin logró aceptar la separación,
que es un factor tan importante para un desarrollo psicosocial apropiado, donde
encuentre la autonomía, la oportunidad de diferenciarse de sus padres, de
buscar la relación con sus pares en la escuela y también con otros adultos.
Esto fue posible durante el proceso, gracias al fortalecimiento de la
transferencia con su psicóloga.
Como conclusión, considero
que para que un proceso psicológico se realice de forma adecuada, los
psicólogos debemos practicar una escucha permanente y con total atención, que
identifique cualquier elemento nuevo que se pueda revelar. Debemos tener en
cuenta los detalles que a veces parecen insignificantes o mínimos, ya que en
estos podría encontrarse la clave de lo que realmente es importante en la vida
de un paciente.
Bibliografía:
-
A, Aberastury (1984) Teoría y Técnicas del Psicoanálisis de niños,
pp. 92.
[1] Supervisión
Individual: Este espacio estaba anteriormente destinado al seguimiento de las
actividades que los psicólogos en formación realizaban dentro del Proyecto de
Atención Psicológica, entre ellas el sostenimiento y supervisión de casos
clínicos.
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